Paso a la borriquilla

Tras un trimestre de estresante actividad, Magda decidió pasar la Semana Santa lejos de Madrid. La ansiedad llegó a provocarle insomnio y delirios vespertinos. Necesitaba aparcar el correo electrónico y la agenda atestada de notas y reuniones. También olvidar a su meticulosa secretaria y el maldito cash flow de la compañía a la que brindaba, a…

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¿Dónde están los días?

Mientras las abejas hurtaban el néctar a la flor del almendro, los pensamientos comenzaban a dibujar pétalos sedosos. Las napias de los pubescentes estallaban sin decoro al contacto con las gramíneas y, en la pared del aula, los colgadores permanecían ya desnudos de abrigos y bufandas. Tras el desapacible marzo, un haz de luminosidad irrumpía…

El “Fernando” de Kamen

El acuerdo no fraguó a pesar de largas horas de negociación al abrigo del robusto Alcázar segoviano. Discurrieron desde el principio tan embarazosas las monsergas, sostenidas en mil y un argumentos, que las lenguas acabaron resecas como la arena del desierto. -El Señor ha puesto esto en el corazón del monarca, justificó la reina apoyando sin fisuras…

Brandy Shakespeariano

¿Imagináis el desenlace de la batalla sin el licuado botín? ¿Presumiría el bravucón Drake de tan espigada gloria en ausencia del ardoroso manjar? ¡Al infierno el intachable saqueo de Cádiz en favor de los tres mil odres que por ventura inundaron las tabernas de Inglaterra! ¿En qué añosa dulzura ahogaría hoy el enamorado sus desvelos?…

Olla podrida en San Lorenzo

-Merd!-, exclamó con acento bretón al escuchar pasos en las galerías y el inquietante giro del cerrojo que sellaba la maloliente caverna. Acurrucado sobre un fardo del alpaca, temió ser llamado al cadalso. -¿Quién anda ahí?-, vino a insistir entornando sus ojos vigilantes mientras ponía en guardia unos antebrazos atezados en mil y una refriegas.…

Justicia en el marcador

Desde la adolescencia, Emilio exhibía desgarbada fachada y extrema delgadez. En su cabeza alongada se acuñaba un rostro enjuto, adornado con nariz aguileña. Imponían respeto sus pómulos prominentes y estrecha mandíbula cubierta por una barba de tres días que al tacto era lija. Siempre fue desconfiado, frío en el trato y tendente a la soledad.…