¡Olé, olé, si me eligen!

-¡Viva Leo!, gritaban al unísono en el recinto pidiendo la presencia del alemán. La situación se tornaba delicada, camino de deteriorarse aún más, y era preciso tomar decisiones drásticas. -¡Somos el hazmerreir!, gritó un varón con la camisa abierta y la palma de la mano cubriéndose la cara. Un grupo de mujeres, con los pómulos…

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